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miércoles, mayo 03, 2023

¿Qué esconde Matilde con su promiscuidad?



    Matilde jamás olvidará ese día, le dieron la nota del examen de un curso muy difícil. Todos los amigos lo habían perdido, en cambio, ella había sacado un diez.  Tenía en sus manos el mejor examen de la clase, había dicho Carlos, el profesor de física. Matilde estaba felíz, deseosa de hablar con la madre. Tenía que ir a casa a contárselo,  quería que se sintiera orgullosa de su hija, por fin iba a darle una gran noticia. Llegó a la casa con el corazón a mil por hora. Entró en el salón, y allí estaba ella. “Mamá –dijo- nos han dado el examen de física y ¿adivina qué? ¡tu hija ha sido la mejor de la clase!¡ he sacado un 10 y la mayoría de mis compañeros no lo han logrado!”

    La reacción de la madre, Matilde no la esperaba, ella no se alegró, ni la besó, no hubo recompensa. Ni siquiera le cambió el gesto. Siguió sentada en el sofá con cara de que no habían buenas noticias.
Matilde pensó:“¡Qué pasa? ¡Qué he hecho mal esta vez?”, mientras tanto, la mamá sacó de un costado del sofá  el diario de ella y la miró fijamente a los ojos. Matildea preguntó: - “¿lo has leído?”.  Los ojos se le llenaron de lagrimas, tenía ira y con un grito enfrentó a su madre -“¿Es que ya no se respeta mi intimidad en esta casa?”

    La madre muy contrariada contestó: “Hija- me tienes muy preocupada. He estado hablando con la madre de tu amiga Miriam y me ha dicho que tengo que controlarte, pues te gustan mucho los chicos y cambias de uno a otro por momentos, dice que  cada semana vas con uno distinto… ¡Y encima lo has escrito en tu diario!”.

    Matilde trató de convencerla de que eso era lo normal -¨tengo la edad para conocer a muchos chicos, para saber cuál es el adecuado, todas mis amigas lo hacen, ¿qué hay de raro?¨ La madre desconsolada rompió en llanto. Cada vez que intentaban hablar, la conversación acababa en un monologo cargado de reproches. Matilde no quería escucharla, se preguntaba ¿Qué va a saber mi madre de mis sentimientos, si nunca ha estado pendiente de mí?, para ella siempreshan sido mas importantes mis hermanos y ella misma, ¿que viene a decir ahora?

    Sin embargo, no era verdad lo que ella explica a la madre. Ninguna de las amigas de Matilde llevaba a cuentas la retahíla de chicos con los que ella había estado. Tenía 16 años y cada fin de semana andaba con uno diferente, los chicos no le duraban nada, ellos se alejaban o ella encontraba alguna excusa para no verlos más, algunos incluso ya pasaban de verla, lo cierto es que ninguno la hacía sentir feliz. En su sentir más íntimo Matilde sabía que todos salían con ella porque era una apuesta segura. ¡Quién iba a rechazar a los 16 años a una chica con la que seguramente acabaría en la cama! ¡Ninguno, por supuesto!

    Después de este episodio, la madre intentó controlar la vida de Matilde, los amigos, las actividades del fin de semana, le registraba todas las cosas (en busca de preservativos, quizá). ¡Qué ilusa! ¡ creía que se dejaría pillar tan fácilmente? Mientras esto ocurría, la autoestima de Matilde iba en picada, se refugiaba en el sexo. Creía que los chicos la querrían porque deseaban estar con ella, y  al principio fue así,  todos se fijaban y le escribían al móvl, le invitaban a salir, pero después de acostarse con ellos, sentía  un vacío profundo,  parecía que la sociedad seguía su camino y a nadie le le importaba su existencia 

    La depresión pronto hizo su aparición y cuando matilde no podía más, la madre la llevó a terapias con un psicólogo.  Comenzó la terapia por obligación. Las primeras sesiones trascurrieron plagadas de silencios, no quería hablar con ese extraño. Pero, poco a poco, casi sin darse cuenta, empezó a confiar en él. Al finalizar las sesiones se sentía mejor, hasta que, un día se dio cuenta del error y todo todo comenzó a mejorar.

    El fantasma que rondaba muchas noches en la mente de Matilde, cuando se preguntaba si los padres la querían, solo era una necesidad afectiva vinculada con el despertar sexual, eso facilitó el acercamiento de otras personas, que solo buscaban una juego sexual,  una descarga, una experiencia con afecto disfrazado, carente de los componentes propios de un vinculo sincero y real. 
Finalmente, Matilde descubrió que la sensación de vacío que sentía después de cada relación sexual no era otra cosa que una señal de alarma. Su propia voz interior la espetaba: “Matilde, no estas encontrando lo que buscas”.  En el fondo, aquellos que se acercaban a ella no valoraban el tesoro que suponía ser ella misma. Y ella lo sabía.

    Desde el punto de vista profesional, el abordaje del problema de este caso, no se encaminó a disminuir la promiscuidad de Matilde, se reunió al grupo familiar en primer lugar, porque la madre tenía prejuicios sobre el sexo y utilizaba estos para manejar a su hija y  el padre, ausente y poco comunicativo y afectivo, al inicio fue muy reacio a participar en las primeras sesiones, pero se integró con el proposito de rescatar a Matilde.

   En segundo lugar,  los valores de Matilde fueron puestos sobre la mesa y, sorprendentemente, se parecían a los de su padre y madre, quienes tuvieron  una extraña sensación al descubrir quién era realmente Matilde y así aprendieron a respetarla en las restantes sesiones. El padre aprendió a asumir su  responsabilidad en la educación de Matilde, con respeto y aprecio y  con la madre, la terapia no fue  sencilla porque  estaba anclada en unos valores morales que, aunque respetables, no le dejaban ver el trasfondo del problema: la promiscuidad de su hija manifestaba un síntoma de algo más profundo, aunque, en ningún caso, era una enfermedad.

    Matilde, hoy en día expresa: “no me siento orgullosa de lo que hice, pero ahora sé que me pasó. He logrado superar todos mis problemas y he aprendido a aceptarme tal y como soy. ¡Y la verdad es que no estoy nada mal! Ahora soy yo la orgullosa madre de una niña,  he logrado formar una familia estable, con un marido que me quiere con locura. Y, lo más importante, he entendido que mi madre no tiene la culpa de mis problemas. Ella ha estado allí siempre, en todo momento conmigo”.


jueves, abril 21, 2022

"Que le voy a hacer si amo lo diminuto y quiero que el océano sea tan profundo"

Somos una marea de gente, todos diferentes...




Producción audiovisual: Claudia Constanza Pinzón Romero
Tema musical: Macaco
Agradecimiento a los Jóvenes de la Fundación Taller Boteritos de  Santiago de Cali
Teatro Municipal de Santiago de Cali

Somos una Marea de Gente

Y que le voy ha hacer si yo, 
amo lo diminuto
y que le voy ha hacer si yo 
quiero que el océano sea tan profundo
y que le voy ha hacer si yo
de pequeño encontré la fuerza de mi mundo
y que le voy ha hacer si yo
Pienso que yo y nosotros sumamos uno

y es que gota sobre gota somos olas, 
que hacen mares,
gotas diferentes 
pero gotas, todas iguales
y una ola viene y dice

PORQUE SOMOOOS UNA MAREA DE GENTE ,
TODOS DIFERENTES ,REMANDO AL MISMO COMPÁS,
Y QUE SOMOOOS UNA MAREA DE GENTE TODOS
DIFERENTES REMANDO AL MISMO COMPÁS

y una ola viene y dice oohh
parece que te sigue ooh
y el mundo repite ooh ohh ohh ohhohh
(bis)

Y que le voy ha hacer yo
si nací en el mediterráneo
que le voy ha hacer si yo
vi las gotas de tu llanto
tus gotas  inundan transparencias en mi ser
soñé torrenciales de amor y fe, 
como lluvia de primavera 
borrando viñetas y guardando mareas.
y es que gota sobre gota somos olas, 
que hacen mares, 
gotas diferentes pero gotas, todas iguales
y una ola viene y dice

PORQUE SOMOOOS UNA MAREA DE GENTE ,
TODOS DIFERENTES REMANDO AL MISMO COMPÁS,
Y QUE SOMOOOS UNA MAREA DE GENTE TODOS
DIFERENTES REMANDO AL MISMO COMPÁS (Bis)

y una ola viene y dice oohh
parece que te sigue ooh
y el mundo repite ooh ohh ohh ohhohh
(Bis)


Discapacidad y lenguaje Incluyente

 

 "La belleza del universo no es solo la unidad en la variedad,

 sino también la diversidad en la  unidad"  (Umberto Eco).


-

Producción Audiovisual: Claudia Constanza Pinzón Romero 
Material educativo Año 2022
Reconocimiento a los Jóvenes de la Fundación Boteritos (Cali)


viernes, mayo 28, 2021

La autoestima y la sexualidad

 Por: Claudia Constanza Pinzón Romero

Todas las personas expresan de diferentes maneras sus emociones, estados de ánimo y sentimientos, son manifestaciones asociadas a vivencias y experiencias positivas o negativas que han sido dadas en el mundo de la vida y están vinculadas a aspectos internos y externos, en esa apertura al entorno y a los otros a través de nuestros sentidos, es que en el proceso intentivo de la consciencia se convierten en percepciones que  finalmente, son cernidas y valoradas por la razón como experiencia. Cada vivencia puede alterar: las creencias, la valoración y el sentimiento que cada persona tiene por sí mismo, a esto le llamamos autoestima. 

Es decir, la autoestima consiste en la valoración que cada uno da a su existencia, a la vida misma, a su cuerpo, a su sexualidad, al ser en y con el mundo.  Entre las características principales de la autoestima están: Primero: es dinámica y se transforma de forma constante. Desde el vientre, el ser humano está determinado por su sexualidad, es capaz de percibir el mundo que rodea la madre y puede asignar un valor a su sentir, puede identificar lo que le agrada o desagrada, puede escuchar voces y tener sabores, es decir, comienza a desarrollar su propiocepción. Segundo: Durante el nacimiento y los meses siguientes de vida, el sujeto continúa construyendo una valoración sobre sí mismo, gracias a las experiencias que va adquiriendo en la relación las expresiones de afecto que obtiene de la familia, compañeros, amigos y vecinos y, a la relación con el entorno.

La autoestima se establece de diversas formas y se convierte en una herramienta para enfrentar los distintos momentos que depara la vida cotidiana. Se puede asegurar que una autoestima fortalecida está vinculada a la valoración que cada uno tiene de sí mismo, lo que puede potenciar capacidades, destrezas, habilidades y niveles altos de seguridad personal, esto se ve reflejado en los vínculos con la familia, la sociedad, la escuela y el contexto con el que se relaciona. 

La Familia y la autoestima 

El ambiente familiar es fundamental y se refleja en el valor y el amor que cada persona expresa sobre sí misma.  Varias de las dificultades emocionales que manifiesta un adulto, han sido construidas desde la niñez y pueden ser producto resultante de: carencias afectivas, económicas, situaciones de sobre-protección o abandono, de relaciones familiares precarias e incluso de enfermedades  padecidas en ese primer momento de la vida, las cuales afectaron el estímulo, la energía, la capacidad creativa y hasta la posibilidad para hacer amigos

Foto: Fundación Alejandría

Estas son algunas situaciones que afectan la autoestima en la infancia: Las familias, algunas veces subestiman las posibilidades de los niños y jóvenes, las que no tienen tiempo, no les prestan atención, los ignoran, se burlan de ellos ante su expresión de miedo y soledad, entre otros. 
Generalmente, ignoran que están socavando la autoestima de sus hijos.  Sin embargo, si en otras ocasiones, le expresan afecto y comprensión, crean una enorme confusión, pues ese niño o  joven comienza a elaborar estrategias en el desarrollo de la personalidad para ser aceptado o también puede reaccionar diferente: se somete para dar gusto a los miembros de la familia. 

Es así, que estos sentimientos obtenidos en la niñez, momentos en los que la familia no fue clara con las expresiones afectivas, pueden persistir hasta la vida adulta y se manifiestan como: desconfianza, inseguridad, inferioridad e incapacidad para afrontar los retos que presenta  la vida.  Además, pueden aparecer como dificultades para establecer relación con los demás y el entorno.

La autoestima está en interrelación con la dimensión comunicativa, es así que según las expresiones:  gestos, expresiones orales y escritas, se recibe la información, se asimila, se interpreta, se  asigna un valor, que puede ser positivo o negativo, bien sea, por aprendizaje o por resentimiento, por tanto los mensajes que emitimos en la acción comunicativa deben ser claros. Es necesario recordar que en algunos casos, el estilo de crianza de las madres/padres obedece a un modelo comunicativo tradicional y patriarcal, del que ellos también hicieron parte en la  infancia entonces lo proyectan hacia sus hijos.

Es necesario insistir en que ninguna forma de maltrato es educativa y menos sin son  mensajes que culpabilicen, critiquen, acusen, insulten o reprochen, estos no son un buen estímulo o una experiencia agradable para nadie y menos en la niñez, cuando no hay posibilidades de defenderse, protegerse y, en donde la impotencia para transformar las relaciones es evidente, porque casi por regla cultural, en nuestra sociedad, la razón la tiene el adulto.

Foto: Fundación Alejandría
La sociedad cumple una función importante en el desarrollo de la autoestima de las personas. A través de la cultura, la familia constituye diversos patrones y estilos de vida ya determinados e instituidos, que son transmitidos para contribuir en la educación, por tanto, se espera que la persona en proceso educativo responda según el modelo social establecido. 

Es decir, el nivel de autoestima de una persona, en cierta medida, está ligado a lo paradigmas sociales, es así que logra comprender su cuerpo, su sexualidad, las normas, la moral y la relación con los demás. Por ejemplo:

 A.  Una mujer de posición social elevada, puede poseer una baja autoestima, porque considera que a nivel profesional es ignorada. Puede ver la importancia que tiene en la sociedad, pero considerarse un ser humano indigno de admiración y aprecio de los demás.

B. Una mujer de bajos recursos económicos, que con esfuerzo logra desenvolverse profesionalmente como docente en el ámbito universitario, puede reconocer su valor, pero sus sentimientos crónicos de inferioridad, a raíz de no aceptar su físico por su “sobrepeso”, la inhabilitan para avanzar hacía logros importantes en su desarrollo como ser humano.

C. Una mujer de bajos recursos económicos, que no es menguada por las adversidades en sus deseos y aspiraciones, cree en sí misma y sus potencialidades, valora quién es y se proyecta al futuro en medio de las dificultades con seguridad y decisión.

d.  Una persona con poca confianza en sus capacidades y en sí misma crea roles de sumisión para evitar situaciones donde deba asumir responsabilidades.

Así, se observa que los criterios con los que las personas se evalúan y valoran a sí mismos, responden la mayoría de veces a estigmas y prototipos de los ideales de la cultura.

Algunos de estos criterios están asociados a factores físicos externos como: soy negro, soy gordo, soy feo, soy barrigón, soy narizón, soy calvo, soy bonito, soy blanco, soy fuerte, soy indígena, tengo senos grandes o pequeños, no tengo nalgas, entre otros. En menor proporción se valoran los factores esenciales y que dan carácter e identidad, las cualidades personales, las virtudes, sus pasiones, sus valores, como: la solidaridad, la bondad, la alegría, la resistencia ante la adversidad, la honestidad, la perseverancia, la sinceridad, la genialidad para conseguir lo que se desea y el respeto por los demás. También, existe un criterio de grupo, el cual contribuye en cómo cada persona se ve a sí misma, por ejemplo:  la perspectiva y opinión que tienen los miembros de los grupos en que participa y lo que piense el grupo incide negativa o positivamente en la personalidad o forma de pensar y la autoestima depende de esa valoración.

La Escuela y la autoestima del estudiante

La familia y la escuela deben transmitir valores claros, para que los significados de los mismos sean comprensibles. Los maestros, seguramente, investigan el contexto de las familias y conocen las problemáticas de la comunidad, así que deben reflexionar con los niños sobre sus costumbres, creencias y las formas de relación con los amigos, la familia y el entorno, e incentivar, con este conocimiento, el pensamiento crítico acerca del contexto y su participación en el mismo.

Foto: Fundación Alejandría
En todos los ambientes sociales los niños tienen las mismas necesidades básicas de afecto y seguridad, el derecho de ser una persona de valor y tener la oportunidad de crecer y desarrollarse como humano en igualdad y equidad. 

Por tanto, los maestros deben estar conscientes de los distintos ritmos de desarrollo de cada estudiante, para que él se sienta cómodo consigo mismo y con su capacidad de desarrollo, pues desconocer esto es obstaculizar el proceso de formación. Los maestros son responsables del fortalecimiento de los valores en el de los estudiantes y el desarrollo saludable de su conciencia intencional.  

El estudiante  re-crea su ser en tres dimensiones. En la primera dimensión está: el concepto que él tiene de sí mismo, ¿Soy capaz?, ¿Soy valorado en la comunidad? ¿Tengo posibilidades para alcanzar mis propósitos en las actividades cotidianas?

La segunda dimensión contiene el concepto que tiene el estudiante de sí mismo en relación con otras personas. Puede tener creencias de que es valorado o no, por ejemplo creer que sus creencias, sus deseos, sus actitudes y aptitudes, su familia, su identidad o sus creencias espirituales, son la causa de que no le aprecien, de que le tengan desconfianza y disgusto, o lo contrario que se le trate con demasiado interés. (La identidad que cada estudiante tiene de sí mismo se construye desde la niñez a través del reflejo de las opiniones de los demás, de las creencias de su comunidad y cultura).

Y la tercera dimensión vincula el concepto sobre sí mismo, tal como desearía ser, cómo se ve realmente y el concepto idealizado que lo desborda,

Los maestros deben promover en el estudiante,  el deseo de descubrir quién es, para aportar en el deseo de lo que desea ser, respetando sus ritmos, sus conflictos y sus confusiones.

La escuela  puede fortalecer la autoestima o degradarla, es decir, que  los maestros y la            escuela deben estar dispuestos al diálogo, a brindar  conocimientos y experiencias a los           estudiantes.

Los maestros deben ajustar las oportunidades de aprendizaje-enseñanza, para que el niño progrese a su propio ritmo.

Los maestros deben equilibrar el desarrollo de la inteligencia cognitiva junto con el desarrollo emocional para contribuir a que el estudiante se acepte a sí mismo.

La escuela debe promover y crear un ambiente, para encontrar oportunidades donde cada estudiante pueda sentirse importante.

 Los maestros pueden identificar los aspectos fuertes de cada estudiante para potenciarlos.

Los maestros deben visibilizar los sentimientos, emociones, vivencias, valoraciones y creencias de los estudiantes y ver cuáles apropia en la escuela.

Los estudiantes, en la mayoría de los casos, se valoran a sí mismos, mediante la aprobación de otros, por tanto,  la crítica que hacen los maestros debe realizarse cuando el estudiante esté fortalecido emocionalmente para aceptarla.

Identificar el comportamiento y la disposición del estudiante para promover relaciones estables y evitar conflictos y agresiones, especialmente, cuando las presiones son muy grandes en el aula.

Creer en los estudiantes, es brindar confianza, así se van a sentir dignos de estima y respeto. Además restablecen su equilibrio y sus convicciones.

El poder de lenguajear para fortalecer la Autoestima

Foto: Fundación Alejandría

Las personas estructuran su personalidad dentro del ambiente familiar, con la adquisición de valores, reglas y costumbres, que por lo regular, responden al "modelo" que la sociedad perfila y este es asimilado por todos los grupos sociales

De igual forma, el ambiente  y sus relaciones con el entorno lo complementan y determinan. Es de esta manera, que la autoestima contiene la forma en que un sujeto se percibe, se representa  y trasciende. 

Creer y valorar lo que es, fomenta la voluntad, el deseo, el querer, en últimas, ese concepto sobre lo que uno quiere ser en el tiempo se construye y consolida. Es necesario, mencionar que todas las personas guardan en su interior sentimientos no resueltos, aunque no siempre son conscientes de estos. Por ejemplo: los sentimientos ocultos de sufrimiento pueden expresarse  con enojo, y con el tiempo se vuelve el enojo contra sí mismo, dejando espacio a la depresión. Estos sentimientos pueden concluir en: ansiedad, rechazo, cambios de estados de ánimo, culpas, reacciones exageradas, hipersensibilidad, negativismo e impotencia, entre otros. 

Así estos trastornos emocionales, generan insatisfacciones y situaciones de dolor, por ejemplo: la timidez, la vergüenza, los  temores y hasta trastornos psicosomáticos.  Pueden repercutir en que no se confíe en sí mismo, ni en las propias posibilidades, en que la persona siga atada atado emocionalmente a experiencias que lo denigraron y no lo alentaron en algún momento de la vida. También, pueden existir razones para no valorar la existencia, pues se pueden encontrar en la comparación constante con los demás, con el deseo de parecerse a los otros y la frustración de sentirse incapaces para vivir por sus propios medio. Es decir, no hay autonomía, ni identidad, ni autenticidad. Su existencia se asimila a la de un ser que no es.

Es entonces, que se identifica que  que todas las acciones y las palabras son lenguaje y estas comunican,  por ejemplo: los silencios, las posturas, los gestos, las actitudes, las expresiones, las miradas y los tonos de la voz, incluso la moda y los accesorios que utilizamos están cargados de sentido y significado y esto es observado, leído e interpretado por el otro, automática o intencionalmente. 

Los lenguajes son elementos de poder, de dominio pero también de libertad. En la comunicación asertiva está la clave para fortalecer y fomentar una buena autoestima, en tanto así se expresan sentimientos, emociones, estados de ánimo, deseos, anhelos y aspiraciones. La comunicación debe ser un medio para poder re-significar la existencia y otorgarle el valor  a la vida.

Estrategias para restablecer la autoestima: des-aprender

Des-aprender es una buena estrategia para restablecer la creencia en sí mismo, para reemplazar las viejas ideas construidas en el temor y la inseguridad, por tanto es necesario.

Aprender a decidir y elegir con libertad, responsabilidad y sin presiones. Por ejemplo: El tiempo es mío, el cuerpo es mío, la vida me  pertenece.

Establecer límites, realizar acuerdos, exigir respecto por mi sexualidad, sueños y deseos.        

Liderar sin someterse.

Asumir la responsabilidad de las relaciones con los demás y el entorno.

Confiar en que se pueden superar las dificultades.

Comunicar emociones, estados de ánimo y sentimientos.

Reconocer que se pueden ofrecer opiniones y que también se pueden equivocar.

 Identificar las fortalezas que lo hacen valioso, ser capaz, creativo y abierto a los cambios.

Valorar el cuerpo, la existencia y la sexualidad, para dirigir su propia vida, sin desarrollar         sentimientos de culpabilidad, de inferioridad o de incapacidad. Evitar complacer a los demás para ser aceptado.

 Características de una baja autoestima

 La persona hace autocrítica fuerte y excesiva sobre sí mismo revelando su insatisfacción.

Es hipersensible a la crítica, se siente atacado, herido; culpa de los fracasos a los demás o a la situación.

Cultiva resentimientos tercos contra sus críticos.

Es indeciso, por miedo a equivocarse.

Desea complacer, por miedo a desagradar o a perder la positiva opinión de los demás.

Se auto-exige para hacer "perfectamente" todo lo que intenta

Se desmorona emocionalmente cuando las cosas no salen con la perfección requerida.

 Se culpa permanente, se acusa y se condena por conductas que no siempre son malas.

Exagera sus errores y los lamenta indefinidamente, sin llegar a perdonar su acción.

Es irritable, hostil, siempre está punto de estallar aún por cosas de poca importancia.

Todo le disgusta, le desagrada, le decepciona, nada le satisface.

  Posee una tendencia defensiva, (todo es negativo: vida, futuro y existencia)

      Es indiferente para gozar de vivir y de la vida misma.

     Características de una buena Autoestima

      La competencia no es su meta

Evita compararse con otros

No es envidioso

Lo que hace no lo justifica

Actúa con seguridad y no como si "pidiera perdón por existir"

No cree que está molestando o haciendo perder el tiempo a otros,

 Reconoce que los demás tienen sus propios problemas en lugar de echarse la culpa "por ocasionar molestias".

Cree en valores y principios, los defiende aún cuando encuentre fuertes oposiciones colectivas.

Se siente seguro para modificar valores y principios si nuevas experiencias indican que estaba equivocada.

Es capaz de obrar según crea más acertado, confiando en su propio juicio, y sin culpas.

Emplea su tiempo en situaciones del presente

Es sensible a las necesidades de los otros.

Evita divertirse a costa de los demás.

Confía en su capacidad para resolver sus problemas, sin acobardarse por las dificultades.

     Se considera y se siente igual a otras aunque reconoce diferencias en talentos y         habilidades específicas.

Acepta y valora el ser una persona agradable valiosa para otros, especialmente para los grupos con los que se relaciona.

No es manipulable, y colabora si le parece apropiado y conveniente.

Identifica y reconoce en sí mismo una variedad de sentimientos.

Disfruta diversas actividades: leer, bailar, trabajar, jugar, descansar, caminar, estar con amigos, etc.

Respeta las normas de convivencia.

La tensión en todas las dimensiones de desarrollo es permanente, el arco intencional de su conciencia: percepción, representación y motricidad responden equilibrando su ser.



















En conclusión, el proceso educativo de los seres humanos, comienza desde el vientre y en éste la familia, la sociedad, la escuela y la comunidad son fundamentales.

Los saberes, los conocimientos, las normas, las reglas, las costumbres, las creencias, las valoraciones, los deseos y los quereres van constituyendo la conciencia intencional del sujeto a través de su existencia. Es en el encuentro con el otro y el mundo de la vida, donde la percepción y la re-presentación de la persona, fundamenta la posibilidad de creer en sí misma, de valorarse  y de quererse como es, reconociendo la incompletud y la complejidad de la vida.

Referentes Bibliográficos

  • Embree L.(2003) Análisis reflexivo. Una Primera Introducción a la investigación fenomenológica. Jitanjáfora Morelia Editorial. Red
  • Francés, Mayfarth, (1948) Human Beings I Have Known, Adventures in Human Relations. (Boletín para la educación de la infancia), Washington, D.C: The Association, P. 9 
  • Gillham L, Heber. (1991) Cómo ayudar a los niños a aceptarse sí mismos y a aceptar a los demás. Editorial Paidós Educador. 
  • Gallo. C. (2010) Los discursos de la educación física contemporánea. Universidad de Antioquia, grupo de investigación: estudios en educación corporal. Editorial Kinesis. 
  • Pinzon Romero Claudia Constanza, Jaramillo Echeverri  Luis Guillermo, Aguirre García Juan Carlos, Dávila E. (2014) Tu amor me hace grande: sentidos del cuerpo sexuado en la escuela. Universidad Católica del Norte. Revista No 43. Recuperado de: https://revistavirtual.ucn.edu.co/index.php/RevistaUCN/article/view/554 
  • Pinzón Romero Claudia Constanza y Dávila E. (2011) Los  sentidos del cuerpo sexuado en niños y niñas de 9 a 13 años en las Escuelas.  Universidad del Cauca 
  • Rovaletti, M.L. (1984). “El cuerpo como lenguaje, expresión y comunicación”, Revista de filosofía (México) Año XVII, No. 51. Septiembre-diciembre.  pp.491-504. 
  • Roche Olivos, Robert. (1997) Psicología y educación para la pro-socialidad". Red Federal De Formación Docente Continua para La República Argentina. Bs. As. 
  • Rodríguez S. María y López H. Miriam. (2009) Antropología y arqueología de la sexualidad: Premisas teóricas y conceptuales. Contribuciones desde Coatepec. N 16. P 77-89. Universidad Autónoma del Estado de Mexico. 
  • Shibutani, Tomotsu. (1971) Psicología Social.  Editorial Paidós. Bs. As. P. 401

RODRÍGUEZ-SH RODRÍGUEZ-SHADOW, M

viernes, septiembre 11, 2020

El arte en la educación inicial

Escrito por: Claudia Constanza Pinzón Romero

El arte es la oportunidad innata de la efectuación de las emociones, sentimientos y pensamiento del ser humano. El arte es un vehículo de expresión y representación del mundo vivido, donde se entrelazan la creatividad, la imaginación, la fantasía y la voluntad del sujeto, que enriquecidos por la experiencia en la vida, se diluyen para la transformación de la realidad.

El arte debe fomentarse en la niñez: la danza, el teatro, la música, las artes plásticas y la literatura, es una tarea de todos los agentes educativos; la familia, el preescolar y la escuela, deben generar estrategias contextualizadas para fortalecer las diferentes formas de expresión y de exteriorización de los sentimientos y pensamientos. 

La música aporta de manera integral a los niños en aspectos fisiológicos, psicológicos, cognitivos y energéticos, porque la música además de activar el sistema sensorial trae consigo la información vivida de la sociedad y la cultura.

Los niños a través de la música descubren su ritmo interno, su bio-ritmo, afianzan el aprendizaje y enriquecen su vocabulario, la comprensión del significado de las palabras y establecen un vínculo afectivo con los demás y el entorno. Por esto, con actividades lúdicas como: las rondas, el juego con música, las canciones, las rimas, el crear y tocar un instrumento, las repeticiones continuas, la expresión gestual y corporal, se brindan herramientas que contribuyen en el desarrollo de sus dimensiones y capacidades humanas. 

En la infancia, la música aporta en la dimensión social, el trabajo colaborativo y en equipo, fortalece la dimensión comunicativa (Expresión verbal y no verbal), la dimensión cognitiva con incremento de la atención, concentración y de la memoria. 

La música como arte, es determinante en la formación de los niños, la pueden comprender con mayor facilidad, a raíz de la velocidad de las interconexiones neuronales y puede expresarse con mayor libertad. En la infancia, se fundamentan las bases para la vida y es la música uno de los pilares más relevantes.

El cuerpo es el primer instrumento para el aprendizaje musical, los sonidos corporales, guturales, la voz y, la creación de códigos sonoros y el lenguaje articulado,  nos caracteriza como seres creativos, pensantes y transformadores de la propia realidad. En la expresión musical se encuentra la voz y la rítmica corporal. La rítmica está en la movilización de mente y cuerpo (Verniania 2012 cita a Bachmann 1998). “La música no se oye solamente por el oído, sino por todo el cuerpo, todas las facultades humanas deben poder auxiliarse mutuamente, dándose un equilibrio y armonía a través de unas actividades que actúen en concordancia (Bachmann, 1998)”. 

La voz es un instrumento natural, desde los balbuceos hasta el lenguaje y es arte cuando se puede expresar por medio del canto. Los instrumentos musicales son la continuidad de la voz con los que también el hombre expresa sentimientos, pasiones, estados de ánimo, e incluso música pura. Y, por último, la expresión corporal, permite que afloren a través del gesto, el rostro y el movimiento las emociones y sentimientos. (Subirats 2010 p. 180).


Los elementos del lenguaje musical básico que deben tener los maestros de educación inicial son: las figuras musicales, las notas, el pentagrama, las claves musicales, la métrica y, la lectura rítmica y de alturas, los modos rítmicos, los matices agógicos y dinámicos, el fraseo, la estrofa, el coro, el sonido y sus cualidades, el silencio, el ruido, los elementos constitutivos de la música, la clasificación de la voz humana y de los instrumentos y, los géneros musicales entre otros. 

La comprensión y la posibilidad de trabajar el lenguaje musical, requiere labor diaria, debe reconocerse el sentir que construye la interacción emotiva del aprendizaje, el deseo de conocer y de expresarse en ambientes colectivos, poner en relación a los sujetos y sus contextos, ayudando a consolidar la experiencia estética como parte del conocimiento, a los niños de la primera infancia (MEN 2010, p.10).

jueves, septiembre 03, 2020

Los modelos y las corrientes pedagógicas

La Pedagogía es una ciencia social multidisciplinar que orienta y teoriza la educación, es de carácter prescriptivo y valorativo, tiene por objeto el planteamiento, estudio y solución del problema educativo.

Se encarga de formar a los que enseñan y a los que aprenden tomando los aspectos culturales y sociales en todas las dimensiones y aspectos del ser humano. La Pedagogía se nutre de todas las ciencias. 

La parte de la pedagogía que se ocupa de los sistemas y métodos prácticos de la enseñanza es la didáctica. 

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Un modelo pedagógico es una estructura educativa creada por especialistas de la educación centrada en los parámetros: meta, desarrollo, contenidos, métodos y funciones del maestro y del estudiante en la propuesta que se plantea.


  La Pedagogía crítica encuentra su sustento en la teoría crítica: es una pedagogía respondiente, porque implica una reacción generada desde una reflexión consciente y responsable. 

Esta pedagogía propone: a través de la práctica los estudiantes alcanzan una conciencia crítica de su sociedad y su realidad. Contempla estos principios: humanización, comunicación, participación contextualización y la transformación.

En Maestros de América Latina encontramos a Paulo Freire, Pedagogo, escritor, político y pensador, quien concibió la educación como una acción política capaz de liberar a los oprimidos. 


Post: Claudia Constanza Pinzón Romero

lunes, agosto 10, 2020

El juego en los niños y niñas

Por: Claudia Constanza Pinzón Romero

«Alguna vez además río, bromeo, juego, soy hombre». 
(Umberto Eco, en el nombre de la Rosa)
                                        
El juego está presente en los animales mamíferos y  en la especie humana desde una etapa temprana del crecimiento, aparece como una herramienta de aprendizaje muy eficaz que  fortalece el desarrollo de la identidad y consolida el sentido de pertenencia a un grupo o comunidad. 
La dimensión lúdica y recreativa del ser humano integra el juego como constituyente, el cual está relacionado con otras dimensiones como: la comunicativa, la social, la política, la etico-moral, la erótica afectiva, la cognitiva, la estética, la productiva y la espiritual.   

El juego posibilita al niño la inserción al mundo, al entorno donde se desenvuelve, es un dinamizador innato que fortalece el crecimiento saludable del sujeto y su adaptación a la cultura.

El juego emerge a medida que el niño se va desenvolviendo en el medio familiar y social, no es necesario enseñar a jugar,  este se perfecciona en el encuentro con el otro, en la interacción donde se crean reglas, normas, se descubren roles y se adaptan a la vivencia. El juego refleja la disposición del niño para el aprendizaje, para asociarse, para acercarse al otro y lo otro, para compartir, para estar en grupo. 


Un niño cuando juega expresa toda su vitalidad porque obtiene la visión y comprensión de múltiples realidades a medida que explora y descubre oportunidades y posibilidades; la percepción, la imaginación, la fantasía y el mundo físico conforman un gran entramado para expresar emociones y manifestar quién se es y lo que se desea ser. Por lo regular, las vivencias y experiencias placenteras y gratificantes del niño están vinculadas al juego. El juego lo viven  intensamente, se entregan por completo y con compromiso, convirtiendo cada momento lúdico en un sentimiento de gozo inaplazable.

La riqueza pedagógica que en esencia se encuentra en el juego radica en que dispone al niño al aprendizaje, se convierte en una herramienta metodológica que aporta en el despliegue de capacidades perceptivo-motrices, en el desarrollo cognitivo, la expresión de emociones, la adaptación del niño a la realidad, el descubrimiento de capacidades y motivaciones para establecer vínculos con personas, situaciones, objetos, creencias y costumbres de su comunidad. 

El juego activa lenguajes, promueve valores y la convivencia.

Los educadores tenemos el compromiso de formar personas responsables y felices y hacer de nuestra  tarea cotidiana un arte y el arte implica la creación de nuevos juegos con reglas que respondan a la solución de necesidades, problemáticas sociales y al deseo de trascendencia de cada estudiante que llega a la escuela. Es entonces indispensable que se creen estrategias educativas acordes a los retos de aprendizaje de la época.   
  

 
Video complementario sobre el Juego
Orienta: Claudia Constanza Pinzón Romero (2020)