martes, agosto 24, 2004

“Había una vez, un planeta en el que los cuentos para niños y niñas se contaban con amor y ternura…“

Todo niño(a) sin distinción de raza, idioma o religión, tiene el derecho a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición oral de los pueblos, especialmente aquellos que estimulen sus imaginación y su capacidad artística.

Todo niño(a)tiene pleno derecho a exigir que su padre/madre les cuenten cuentos a cualquier hora del día, Aquellos que se niegan a contar un cuento a un niño(a), incurren en el grave delito de omisión culposa y además puede autocondenarse a que su hijo(a) jamás le vuelva a pedir que le cuente un cuento.

Todo niño(a) que por una u otra razón no tenga a nadie que le cuente cuentos, tiene derecho absoluto de solicitarle a un adulto de su preferencia que se los cuente.

Todo niño(a) tiene derecho a escuchar cuentos sentado en las piernas de sus abuelos.

Todo niño(a) debe gozar a plenitud de las fábulas, mitos y leyendas de la tradición oral de su país. En el caso de los niños(as) colombianos estos deben incluir los relatos indígenas, de las comunidades afrocolombianas y los cuentos costumbristas. De igual forma, toda la literatura oral creada por el pueblo.

Todo niño(a) está en el derecho de saber quienes son José Martí, Gabriel García Márquez, Hans Christian Andersen y Jairo Anibal Niño. (las personas adultas están en la obligación de dejar al alcance de los niños(as) todos los libros, cuentos y poesías al menos de estos autores)

El niño(a) tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos así como modificar los ya existentes creando su propia versión. En los casos en los que los niños están muy influenciados por la televisión, los padres/madres están en la obligación de descontaminarlos conduciendo su imaginación por el camino de un buen libro de cuentos infantiles.

Los niños(as) tienen derecho a exigir cuentos nuevos. Los adultos están en la obligación de nutrirse permanentemente de nuevos e imaginativos relatos, propios o no, con o sin reyes, largos o cortos, lo único obligatorio es que éstos sean hermosos e interesantes.

El niño(a) tiene derecho a pedir que le cuenten un millón de veces el mismo cuento.

Todo niño(a), por último, tiene derecho a crecer acompañado de las aventuras del “Tío Tigre y Tío Conejo”, de aquel caballo que era bien bonito, de la barba del viejo Lucho, del Colorín Colorado de los cuentos y del inmortal “Había una vez….” Palabra mágica que abre las puertas de la imaginación en la ruta hacia los sueños, que no sólo acompañarán la niñez sino que formarán parte de nuestros conocimientos hasta el fin de los siglos.
Fin.

(Adaptado por Alejandría, de la Declaración Universal de Los Derechos del Niño a Escuchar Cuentos, Anónimo)

1 comentario:

Jason Mulgrew dijo...

intense!

love,
jason mulgrew
internet quasi-celebrity